Cómo elegir una almohada

Almohadas apiladas con fundas de algodón en color blanco. Elegir una almohada es clave para el descanso y bienestar.

La elección de una buena almohada, junto con la de un buen colchón, es una de las cuestiones fundamentales para conseguir un descanso reparador.

Por un lado, debe resultarnos confortable, pues cuanto más cómodos nos sintamos más fácil nos será conciliar el sueño; pero, al mismo tiempo, debe contribuir a una postura adecuada de la columna, para prevenir dolores en el cuello, la espalda, la cabeza y los hombros.

Conceptos a tener en cuenta para elegir una almohada

En la elección de una almohada debemos tener en cuenta tres factores: el material del que está relleno, la altura o grosor de la misma y la posición en la que dormimos.

Hay 3 factores clave en la elección de una almohada adecuada para cada persona:

El material de relleno

Hay muchos tipos de almohadas según el material de relleno: hay almohadas de espuma, de plumas o plumón, de gel, de fibra, viscoelásticas, de latex…

Quizá las más conocidas, más allá de las tradicionales, son las viscoelásticas y las de látex, que han ganado popularidad en el mercado por sus propiedades y su garantía de calidad.

  • Las almohadas viscoelásticas son muy flexibles y se adaptan a la forma de nuestras cabezas para proporcionarnos un mejor descanso. Por su capacidad de adaptación y termosensibilidad, proporcionan un mayor soporte y favorecen un completo descanso cervical. Por lo tanto, además de ser adecuadas para el público general, son ideales para quienes padecen dolencias cervicales y de espalda, por su perfecta adaptabilidad, firmeza y presión. Si duermes boca arriba, son una estupenda opción para ti.
  • Las almohadas de látex son de las más populares porque son muy duraderas y no se deforman con el paso del tiempo. Su textura es suave y agradable, lo que supone una gran sensación de confort. Resultan una buena elección para las personas que duermen de lado, ya que favorecen la sujeción del cuello.

La altura de la almohada

En todos los casos, la anchura de la almohada debe superar la de los hombros. Su altura o grosor, en cambio,  varía según el gusto y la postura primaria del durmiente. La altura de una almohada puede ser baja (10 cm), media (12-13 cm) o medio-alta (15 cm).

  • Las almohadas bajas son adecuadas para niños pequeños y para personas que duermen boca abajo.
  • Las  almohadas de altura media, que suelen ser de dureza también media, están indicadas para quienes duermen boca arriba.
  • Las almohadas medio-altas, que ayudan a mantener la cabeza y el cuello alineados con la columna, están recomendadas para quienes duermen de lado.

La postura primaria

Y aunque la hemos dejado para el tercer punto, esta es la cuestión primordial que debemos tener en cuenta en la elección de una almohada. La postura que adoptamos al dormir condiciona el grosor y la dureza óptimas para nuestro descanso.

  • Si duermes boca abajo, deberías elegir una almohada blanda y fina, que no dificulte la respiración y que permita que la cabeza quede alineada con el cuerpo
  • Si duermes boca arriba, lo más adecuado es elegir una almohada de grosor y firmeza intermedios, pues la parte de la cabeza que se apoya es la nuca y las cervicales necesitan reposar sin problemas.
  • Para dormir de lado necesitamos una almohada bastante gruesa para que el cuello se mantenga en línea con la columna y no se apoye en el hombro, provocando dolencias y malestar, sino sobre la almohada.

¿Aún tienes dudas de cómo elegir tu almohada?

Todos nuestros equipos de descanso, incluidas las almohadas, son de máxima calidad y de fabricación española. Recuerda que con el paso del tiempo las almohadas van perdiendo sus propiedades y es recomendable sustituirlas regularmente, dependiendo de la calidad y el material del que estén hechas. Si tienes dudas sobre cuál es la más apropiada para ti y cuál te dará mejor resultado, ven a visitarnos y te aconsejaremos personalmente.